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2017-2018 años que decidirán el futuro de Rusia

Enviado por en 23 junio, 2013 – 0:23Sin comentarios

kremlin

por: www.elexterior.es

Владимир Владимирович ПутинPutin está perdiendo apoyos. Las manifestaciones que tuvieron lugar en 2012 contra Putin fueron impensables hace tan solo un par de años. La popularidad del presidente está cayendo en picado por la sensación generalizada de la vuelta al pasado totalitario. Medvedev para muchos era un presidente reformador, democrático, moderno y aperturista. Y muchos suponían que él, y no Putin, sería el candidato gubernamental en 2012. No ha sido así y las manifestaciones multitudinarias (como las de Revolución Naranja) no tardaron en llegar. Nadie pone en duda que el presidente sigue manteniendo el apoyo mayoritario de los rusos. Sin embargo este apoyo decreció de forma sustantiva en comparación con el que tuvo en los años dos mil. Todo esto hace pensar que no habrá Putin tras 2018. No porque pierda las elecciones, sino porque no se presentará. El peligro de que un candidato occidental gane las elecciones sería demasiado alto.

Putin está preparando su salida. En este último mandato (y es casi seguro que será el último) Putin puede relajarse un poco y hacer la política que él considera correcta sin miedo de que esta afecte su futuro político. Él sabe que puede sacrificar lo poco de imagen democrática que tiene porque sabe que no tendrá que usarla en el futuro. Y las noticias que llegan de Rusia lo demuestran a diario: nuevas normas para ONGs que se financian desde el extranjero, lucha contra el lobby homosexual (lobby gay), una posición de abierta confrontación con el Occidente en el conflicto sirio y sobre todo por su lucha (se podría decir cruzada) contra la omnipresente corrupción – destituyendo y encarcelando incluso miembros y funcionarios de su propio partido. Además, cabe suponer que esta actitud incluso beneficia al futuro candidato gubernamental. Con tal de hacer una retórica algo más blanda que la de Putin, este ganará aquellos puntos que las fuerzas políticas pro occidentales le están arrebatando. Al fin y al cabo a la gente no le gustan los “liberales” porque les relacionan directamente con Yeltsin y sus años de miseria para casi todos y multimillonarias ganancias para unos muy muy pocos // por: www.elexterior.es

File:Prokhorov2009 измения.jpgEsta oposición está representada por Mijaíl Prohorov, un multimillonario ruso que amasó su fortuna en los noventa. Aunque Prohorov evita pronunciarse claramente liberal o proccidental por el temor de relacionarle con Yeltsin, su trayectoria y algunas de sus iniciativas (sobre todo las de Código Laboral) dejan en evidencia cuál sería su política. Prohorov es el candidato de EEUU en Rusia. Sus propuestas políticas de reforma del parlamento, sobre todo para rebajar el listón de acceso al mismo al 3% son evidentemente desestabilizadoras. Se busca que el Parlamento tenga más partidos lo que haría más difícil creación de mayorías. Esta creación de mayorías pasaría de unas claras concesiones políticas entre pocos partidos a todo un juego de compraventa de poder e influencia (a la sombra del votante, claro está). No cabe duda que los grandes magnates serían los primeros beneficiarios de esto ya que con el dinero no sería difícil promover un partido títere. Así, el templo de la política, el parlamento, se convertiría una plaza bursátil más y el valor de las ideas pasaría a simple relación de precios. Sucedería lo mismo que pasa en algunos países occidentales, el poder político no tendría poder sobre el poder económico – algo que no sucede todavía en Rusia. Teniendo en cuenta que las ideas de separación de poderes y de democracia no prevén que el poder se compre, la elección de Prohorov sería destrucción de Rusia. Los rusos dejarían de tener poder en su país, tal y como sucedió en los noventa.

Entonces, que pasará en 2018, quién será el presidente. Prohorov, probablemente será patrocinado por el occidente, no directamente, sino indirectamente. Las manifestaciones se multiplicarán y al acercarse el año de las elecciones la inestabilidad crecerá. En realidad es un escenario que ya fue desarrollado en otros países. Se selecciona un líder relativamente joven, carismático, exitoso en la vida e incluso vinculado de alguna forma en el pasado con el gobierno. Este líder se presenta a unas elecciones donde sabe que no tiene posibilidades de ganar (como en 2012, donde Prohorov consiguió un 8%) Estas elecciones sirven para promocionarle y ayudarle a crear alrededor de su persona una especie de movimiento “por el cambio”. Prohorov pierde y saca gente a la calle. Ahora es el líder de la nueva Rusia, Rusia joven, democrática que busca un futuro sin los viejos KGBistas. Durante todo el mandato se crea una especie de presión política moderada, con algunas manifestaciones no autorizadas, apoyos a unos u otros temas en los que pueden criticar al gobierno. Uno o dos años antes de las elecciones la presión aumenta, las manifestaciones se hacen más frecuentes y más radicales. Al ser más radicales y provocadoras, aparecen más escenas de violencia policial lo que directamente se le echa al gobierno encima. Tras ganar las elecciones el candidato pro gubernamental, el opositor dice que las elecciones fueron fraudulentas e intenta paralizar el país. Es el escenario clásico que os animo a seguir que seguro que sucederá. // por: www.elexterior.es

Pero no hemos respondido a la pregunta inicial, ¿Quién será el presidente? ¿Tendrá éxito el escenario de cambio de poder? Es difícil decir ahora pero lo más probable es que no.

Al no presentarse Putin a las elecciones las opciones de la oposición son más limitadas. Si uno no sabe a quién atacar, es difícil que pueda dañarle. Putin mantiene en el más estricto secreto a la persona que le sucederá. Claro está que Prohorov puede atacar a todo el equipo del Gobierno, pero esta acción políticamente no perjudicará en gran medida a la persona, al propio candidato pro gubernamental. Los más seguro es que las críticas de Prohorov y su gente irán contra Putin, contra “régimen de Putin”, contra el Gobierno, etc., pero al ser demasiado difusas si podrán reunir masas en las calles pero difícilmente dañarán la reputación de la persona que se dará a conocer probablemente en el último año.  // por: www.elexterior.es

Дмитрий Анатольевич МедведевAlgo que igualmente juega en contra del candidato pro occidental es la comprensión de la propia cúpula rusa de que Putin se irá. Esto hace que dentro del equipo de gobierno aparezcan grupos que luchan por el poder dentro de la misma estructura del partido. En realidad los dos frentes son bastantes conocidos – uno está encabezado por Medvedev (aunque muchos no creen que se presentará en las elecciones de 2018) y representa la línea aperturista de Rusia, apoyo a la ciencia, nuevas tecnologías, acercamiento con EEUU y relajamiento en la política exterior. Por otro lado está la política más dura, la de los “siloviki” – jefes militares, de inteligencia, policías. Estos últimos son el núcleo más cerrado, apuestan por un mayor gasto militar, confrontación política abierta con el occidente. Hace tan solo unos cinco años cualquier confrontación dentro del equipo de Putin era impensable y se cortaba con la mano dura del líder. Ahora, al parecer, al presidente no le parecen importar algunos escándalos públicos de luchas internas.

Uno de los más recientes e interesantes episodios de esta lucha fue protagonizado por ex Viceprimer ministro Vladislav Surkov por un lado y el jefe del Comité de Investigaciones Vladimir Markin. Surkov fue destituido después de responder públicamente (criticando) a las acciones de la fiscalía contra la sede del fondo “Skolkovo” – un proyecto de innovación e inversión científica creado por la iniciativa de Medvedev. La policía y la fiscalía realizó un registro en la sede del fondo justo en el momento cuando altos ejecutivos de la empresa americana Intel venían a firmar contratos de cooperación (finalmente y debido a este registro no se han firmado). Este registro se vio como un ataque para debilitar a Medvedev y el equipo del gobierno por parte de los militares y los siloviki.

Uno podría pensar que una lucha de esta magnitud debilita a Putin. Sin embargo, el efecto parece que será contrario. En una de las intervenciones, a la pregunta sobre quien será el elegido para sustituirle, Putin ha dicho que será el pueblo ruso quien va a elegirlo. Esto puede interpretarse de dos formas. Por un lado puede ser la respuesta lógica a una pregunta a la que Putin no quiere responder – habrá elecciones y será el pueblo quien elija en las urnas al Presidente (aunque Putin será quien elija a la única persona que sería “su” candidato) Pero puede tener otra interpretación, la más probable. Habrá dos candidatos del equipo actual de Putin, uno del bando aperturista y otro del bando militarista.

Putin sabe que a largo plazo el modelo sucesional no funcionará. Rusia ya tiene la experiencia soviética de sucesiones a dedo de los gobernantes del país. Este sistema no lleva a nada. Putin mira a las pseudodemocracias occidentales de bipartidismo y probablemente tiene en mente algo parecido para Rusia. En EEUU dos partidos con prácticamente los mismos ideales gobiernan muchos años y este país se considera democrático. Lo mismo sucede en muchos otros países. La gente al parecer siente que realmente cambia algo al ir a votar. Putin explotará la división de su equipo para crear lucha política interna. Es posible que Medvedev u otro dirigente importante del partido de Putin abandone la formación para crear una formación política paralela y oponerse a la línea dura de los militaristas (incluso oponerse a Putin). Putin necesita una pseudo oposición para reunir los votos de aquellas personas que se vuelcan con Prohorov. Si el partido de Putin se bifurca en dos, se espera que aquellos que apoyan a Prohorov se pasen al bando del nuevo opositor. De este modo, Prohorov estará aún más debilitado y a la larga probablemente saldrá de la escena política.

Por tanto, en 2018 tendremos tres fuerzas con intención de ganar: Prohorov o alguna fuerza pro EEUU, una fuerza aperturista del gobierno actual y otra fuerza militarista, también del gobierno actual. La idea estratégica de Putin es que a la larga Rusia sea bipartidista con estas dos últimas fuerzas como principales contrincantes políticos. Solamente el tiempo nos mostrará cómo será Rusia tras 2018, pero debido al significado y alcance de la importancia de Rusia a nivel internacional, la lucha política en aquel país será de las más interesantes.  //por: www.elexterior.es

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